TRABAJO PREVIO A NUESTRA
EXPOSICIÓN
Prepara
el tema en casa con días de antelación. Posiblemente tengas que acudir a una
biblioteca para buscar información. También puedes hacer uso de buscadores en
Internet ¡Ten cuidado y comprueba que las páginas de las que obtienes
información son fiables! De lo contrario podrías exponer basándote en datos
erróneos y tu trabajo no habrá servido para nada.
Una vez
recabada toda la información necesaria deberás comprenderla, estructurarla y
saber exactamente cuál es tu objetivo. ¿Qué quiero contar? ¿Cómo puedo hacerlo
de una manera sencilla? ¿Cuánto tiempo voy a emplear? ¿De qué manera intentaré
captar la atención de mis compañeros sin aburrirles? ¿Cómo conseguiré que las
personas que me escuchen aprendan lo que he sido capaz de aprender yo? ¿De qué
medios dispongo en clase (ordenador, radio...)? Estas y muchas otras cuestiones
son de vital importancia para que la exposición sea un éxito y podamos superar
nuestro objetivo inicial. Intenta ser original y dinámico para no ver ningún
bostezo ¡contagia entusiasmo y nadie dejará de prestarte atención!
Elabora
un guión que te sirva de apoyo para tu exposición. En el mismo deberá aparecer
una estructura ordenada sobre todo lo que vas a hablar. También te servirá para
anotar algún dato que te cueste recordar, señalar alguna anécdota interesante
para relatar al final de la exposición por si te sobra tiempo o, simplemente,
para asegurarte de que no te dejas nada en el tintero.
¡Ya
estás preparado! No tengas ningún temor. Nadie mejor que tú ha preparado el
trabajo y conoce perfectamente el tema que debe defender. Al final de la
exposición comprobarás que es muy gratificante que tus compañeros se interesen
por lo que dices y, sobre todo, que seas capaz de enseñarles algo nuevo que no
sabían. Si te sientes nervioso/a intenta disimular ese estado. Según vayan
pasando los minutos te irás relajando. Aún así, te recomiendo que antes de exponer
realices sencillos ejercicios de relajación e, incluso, de dicción.
¡LLEGÓ LA HORA DE EXPONER!
LAS DIEZ CLAVES PARA
QUE TU EXPOSICIÓN SEA UN ÉXITO.
·
Llega
antes que el resto para preparar el material que necesitas (el ordenador para
una presentación de powerpoint, una radio para poner música, etc). Si pretendes
hacer todo esto cuando el público esté preparado para escucharte perderás su
atención. Además, evitarás sorpresas de última hora.
·
Una
vez que tengas todo listo, comienza por presentarte y decirles a tus compañeros
sobre qué les vas a hablar. Recuerda que no siempre las personas a las que nos
dirigimos nos conocen. Hacer esta breve presentación te ayudará a calmar los
nervios iniciales.
·
Intenta
ser original y añade tu toque personal para que todos se muestren interesados
en lo que les vas a contar. No empieces a leer hojas y hojas porque se
empezarán a escuchar bostezos en la clase. Retomando el caso de La Gioconda,
podemos empezar la presentación con una diapositiva de la copia del Museo del
Prado. Muchos pensarán que es la original y no es así. A partir de ahí, puedes
pasar a mostrar la imagen del cuadro original y empezar la exposición.
·
Mira
a tus compañeros como cuando les cuentas tus batallitas del fin de semana. No
pasa nada porque lo hagas y no debes sentir ningún tipo de vergüenza. Ahora
eres tú el centro de atención y es importante lo que les tienes que decir. De
este modo, ellos sentirán que hay comunicación entre vosotros y estarán más
pendientes. Piensa cuando los profesores te miran en clase para saber si sigues
una explicación o estás en Marte. Es el ejemplo más claro de que debes
establecer un contacto visual para que no desvíen su atención.
·
No
hables deprisa hazlo pausadamente pero tampoco tanto como para que duermas a
los oyentes.
·
No
metas las manos en los bolsillos. No te quedes rígido como si te hubieran
pegado al suelo y no pudieras despegarte hasta que termines de hablar. Si te
sientes más seguro con algún objeto en la mano usa como “quitamiedos” el papel
del guión o un bolígrafo.
·
No
te pegues a la pared como si esta estuviera a punto de desplomarse sobre todos
vosotros y tú intentases sujetarla con tu espalda para evitarlo. Colócate en
una posición visible para todos intentando que tu cuerpo siempre esté situado
de frente a quienes hablas para que puedan escucharte correctamente.
·
Utiliza
palabras sencillas que comprendas. Si es inevitable emplear algún término que
desconozcas, busca su significado para que puedas explicárselo a quienes te
escuchan. Tampoco empieces a dar muchas cifras si no son importantes para lo
que estás tratando de exponer, solo las estrictamente necesarias si no tuvieras
más remedio que incluirlas. Un modo más sencillo y visual de exponer datos
numéricos es mediante una gráfica.
·
No
eternices la exposición. Debes ser breve. Como máximo 20 minutos, si no te
indican otro tiempo.
·
Al
finalizar, debes dar las gracias a tus oyentes por la atención mostrada. En ocasiones,
habrá un tiempo añadido para posibles cuestiones que suscite el tema. Podrán
preguntarte sobre sus dudas o intercambiar opiniones.