miércoles, 20 de mayo de 2015

Presentaciones en clase

TRABAJO PREVIO A NUESTRA EXPOSICIÓN

Prepara el tema en casa con días de antelación. Posiblemente tengas que acudir a una biblioteca para buscar información. También puedes hacer uso de buscadores en Internet ¡Ten cuidado y comprueba que las páginas de las que obtienes información son fiables! De lo contrario podrías exponer basándote en datos erróneos y tu trabajo no habrá servido para nada.

Una vez recabada toda la información necesaria deberás comprenderla, estructurarla y saber exactamente cuál es tu objetivo. ¿Qué quiero contar? ¿Cómo puedo hacerlo de una manera sencilla? ¿Cuánto tiempo voy a emplear? ¿De qué manera intentaré captar la atención de mis compañeros sin aburrirles? ¿Cómo conseguiré que las personas que me escuchen aprendan lo que he sido capaz de aprender yo? ¿De qué medios dispongo en clase (ordenador, radio...)? Estas y muchas otras cuestiones son de vital importancia para que la exposición sea un éxito y podamos superar nuestro objetivo inicial. Intenta ser original y dinámico para no ver ningún bostezo ¡contagia entusiasmo y nadie dejará de prestarte atención!

Elabora un guión que te sirva de apoyo para tu exposición. En el mismo deberá aparecer una estructura ordenada sobre todo lo que vas a hablar. También te servirá para anotar algún dato que te cueste recordar, señalar alguna anécdota interesante para relatar al final de la exposición por si te sobra tiempo o, simplemente, para asegurarte de que no te dejas nada en el tintero.

¡Ya estás preparado! No tengas ningún temor. Nadie mejor que tú ha preparado el trabajo y conoce perfectamente el tema que debe defender. Al final de la exposición comprobarás que es muy gratificante que tus compañeros se interesen por lo que dices y, sobre todo, que seas capaz de enseñarles algo nuevo que no sabían. Si te sientes nervioso/a intenta disimular ese estado. Según vayan pasando los minutos te irás relajando. Aún así, te recomiendo que antes de exponer realices sencillos ejercicios de relajación e, incluso, de dicción.

¡LLEGÓ LA HORA DE EXPONER!

LAS DIEZ CLAVES PARA QUE TU EXPOSICIÓN SEA UN ÉXITO.

·         Llega antes que el resto para preparar el material que necesitas (el ordenador para una presentación de powerpoint, una radio para poner música, etc). Si pretendes hacer todo esto cuando el público esté preparado para escucharte perderás su atención. Además, evitarás sorpresas de última hora.

·         Una vez que tengas todo listo, comienza por presentarte y decirles a tus compañeros sobre qué les vas a hablar. Recuerda que no siempre las personas a las que nos dirigimos nos conocen. Hacer esta breve presentación te ayudará a calmar los nervios iniciales.

·         Intenta ser original y añade tu toque personal para que todos se muestren interesados en lo que les vas a contar. No empieces a leer hojas y hojas porque se empezarán a escuchar bostezos en la clase. Retomando el caso de La Gioconda, podemos empezar la presentación con una diapositiva de la copia del Museo del Prado. Muchos pensarán que es la original y no es así. A partir de ahí, puedes pasar a mostrar la imagen del cuadro original y empezar la exposición.

·         Mira a tus compañeros como cuando les cuentas tus batallitas del fin de semana. No pasa nada porque lo hagas y no debes sentir ningún tipo de vergüenza. Ahora eres tú el centro de atención y es importante lo que les tienes que decir. De este modo, ellos sentirán que hay comunicación entre vosotros y estarán más pendientes. Piensa cuando los profesores te miran en clase para saber si sigues una explicación o estás en Marte. Es el ejemplo más claro de que debes establecer un contacto visual para que no desvíen su atención.

·         No hables deprisa hazlo pausadamente pero tampoco tanto como para que duermas a los oyentes.

·         No metas las manos en los bolsillos. No te quedes rígido como si te hubieran pegado al suelo y no pudieras despegarte hasta que termines de hablar. Si te sientes más seguro con algún objeto en la mano usa como “quitamiedos” el papel del guión o un bolígrafo.

·         No te pegues a la pared como si esta estuviera a punto de desplomarse sobre todos vosotros y tú intentases sujetarla con tu espalda para evitarlo. Colócate en una posición visible para todos intentando que tu cuerpo siempre esté situado de frente a quienes hablas para que puedan escucharte correctamente.

·         Utiliza palabras sencillas que comprendas. Si es inevitable emplear algún término que desconozcas, busca su significado para que puedas explicárselo a quienes te escuchan. Tampoco empieces a dar muchas cifras si no son importantes para lo que estás tratando de exponer, solo las estrictamente necesarias si no tuvieras más remedio que incluirlas. Un modo más sencillo y visual de exponer datos numéricos es mediante una gráfica.

·         No eternices la exposición. Debes ser breve. Como máximo 20 minutos, si no te indican otro tiempo.


·         Al finalizar, debes dar las gracias a tus oyentes por la atención mostrada. En ocasiones, habrá un tiempo añadido para posibles cuestiones que suscite el tema. Podrán preguntarte sobre sus dudas o intercambiar opiniones.

martes, 19 de mayo de 2015

Toma de Apuntes

Probablemente llevas años tomando apuntes en clase pero ¿te has planteado alguna vez si realmente lo haces de manera correcta?
Tomar apuntes en clase no consiste en plasmar por escrito todas y cada una de las palabras que el profesor dice en su explicación sino enrecoger los puntos principales de manera que seamos capaces de recordar la información importante cuando estemos estudiando.
A fin de cuentas, el contar con unos buenos apuntes jugará un papel muy importante de cara a tu nota final, por lo que merece la pena que te pares por unos instantes y reflexiones sobre tu proceso de toma de apuntes para ver si puedes mejorarlo de alguna manera. Acostumbrarte a generar tus apuntes de la manera adecuada y siguiendo las mejores prácticas no solo te ayudará a obtener mejores resultados este curso sino también el siguiente, el siguiente y todos los demás de tu vida de estudiante.
Cómo Tomar Apuntes: Las Mejores Técnicas

#1 Método Cornell
El método Cornell es una de las técnicas más populares para tomar apuntes y consiste básicamente en dividir nuestros apuntes en 3 secciones principales como podemos ver en la imagen.
La columna derecha corresponde al área general donde el alumno debe reflejar las ideas más importantes que el profesor va explicando durante la clase. Es importante que intentemos resumir lo máximo posible y que seamos inteligentes a la hora de escribir (ver apartado 4).
El área izquierda sirve para ir completando los apuntes principales, escribiendo notas al margen que nos ayuden a comprender y a relacionar las distintas partes de nuestros apuntes. Esta sección puede desarrollarse durante la propia clase o al final de la misma.
El área inferior debe dejarse en blanco durante la clase, ya que está pensada para ser usada cuando estemos repasando/estudiando. En este momento, no tendremos la presión de seguir el ritmo de la clase y escribir rápido, por lo que debemos intentar elaborar un pequeño resumen de los puntos clave en la hoja de apuntes y dotarlo de una mayor organización.
Este método también aparece en algunos lugares como el método de las 5R: registrar, resumir, recitar, reflexionar, revisar. A continuación un ejemplo práctico:

TRUCO: Haz clic en la imagen para acceder al recurso completa y usa esta plantilla en tus Apuntes Online gracias a la función Clonar.

#2 Método de la página dividida
Este método tiene ciertas similitudes con el anterior aunque, realmente, sigue un principio totalmente diferente. La idea es dividir la página verticalmente en dos secciones: las ideas principales y las secundarias.
Así, mientras tomamos apuntes, vamos organizando de manera simultánea nuestra materia. Este método puede requerir algo de adaptación al principio pero, a largo plazo, nos ayudará a optimizar mejor nuestro tiempo a la hora de estudiar usando nuestros apuntes.

#3 Las Supernotas
Este método se basa en la utilización de recursos visuales para aprovechar la forma natural en la que el cerebro procesa la información.
Consiste en utilizar una gran cantidad de dibujos, gráficas, esquemas, etc. de manera que vayamos siguiendo la explicación de manera secuencial sin necesidad de escribir párrafos largos.
La utilización de colores y otros elementos visuales como letras de distintos tamaños también favorece las conocidas como supernotas. En este sentido, los mapas mentales se están convirtiendo en uno de los recursos más extendidos para este tipo de apuntes, ya que permiten desarrollar ideas y conexiones de manera sencilla a la vez que visual.
La herramienta de Mapas Mentales de ExamTime incluye la función “Convertir en Apuntes” que posibilita mover toda la información de un mapa mental a unos apuntes mediante un solo clic, para así desarrollarlos más en profundidad de manera posterior a su creación.

#4 Símbolos y Abreviaturas
No importa que método usemos para tomar apuntes, siempre habrá ocasiones en las que no podremos mantener el ritmo de la clase y nuestras muñecas empezarán a dolernos de tanto escribir. Conviene, por tanto, que desarrollemos nuestro propio lenguaje de símbolos para escribir lo máximo con el mínimo esfuerzo. Una vez acabada la clase, siempre podremos “traducir” los apuntes pero, durante la clase, esto nos puede sacar de más de un aprieto.

lunes, 18 de mayo de 2015

Barroco

EL BARROCO (SIGLO XVII)
Esta época coincide con un período de crisis económica, política y social, que se reflejó en una cultura de contrastes. Marcada por el pesimismo y el desengaño, se vuelve a la religiosidad profunda. El hombre del XVII oscila entre la resignación y la rebeldía (vitalismo desengañado); de ahí el gusto por lo elaborado, por los retorcimientos.
LÍRICA
El Barroco persigue la originalidad hiperbólica, lo exagerado y desmedido, el enfrentamiento de contrarios… Estos rasgos se concretan en dos tendencias que se basan en la complicación de la expresión, a expensas del contenido (conceptismo) o de la forma (culteranismo).
El conceptismo se basa en la asociación ingeniosa y sorprendente de ideas y palabras. Usa un léxico racionalista (busca el significado, no la emoción), crea palabras y emplea recursos retóricos (especialmente los de contradicción). Su máximo representante fue Quevedo: delicado y cruel a la vez, expresa su amarga visión cerebral de la realidad con angustia, desgarro o burlas. Su poesía presenta una amplia variedad temática (poemas metafísicos, morales, religiosos, amorosos y satíricos) y su estilo se caracteriza por el empleo de metáforas, juegos de palabras (sustantivaciones insólitas, traslados de significado, creación de palabras nuevas) y numerosas figuras literarias así como combinaciones métricas.
Quevedo escribió, en prosa, su única novela: El Buscón, que introduce algunos cambios en la concepción de la picaresca, como la deshumanización del narrador protagonista.
El culteranismo tiene como rasgo más característico el uso de cultismos, sobre todo los esdrújulos, de gran valor musical. Emplea abundantes recursos retóricos, léxico colorista y sintaxis latinizante, de gran complicación. Luis de Góngora es el poeta de los sentidos. Las notas características de su poesía son el sentido pictórico, la naturaleza, la variedad temática (destaca su poema culto Soledades, compuesto en silvas), los cultismos, los hipérbatos, las alusiones mitológicas y las metáforas. Todo ello confiere a su obra musicalidad así como gran dificultad.
PROSA
La figura cumbre de la prosa de esta época es Miguel de Cervantes. Su vida está marcada por los sinsabores y podemos apreciar un Cervantes del Renacimiento (antes de su cautiverio) y otro del Barroco. Admirador de todos los escritores que le precedieron, su huella literaria se puede rastrear en todas las épocas posteriores, en escritores de todo el mundo.
Escribió novela pastoril (La Galatea), novelas cortas (Novelas ejemplares) y novela bizantina (Los trabajos de Persiles y Sigismunda), pero su obra mejor y más famosa es El Quijote.
Estructurada en dos partes (la primera con narraciones breves intercaladas, que no tienen relación con la trama principal y la segunda con los diálogos entre los personajes como centro de atención), narra las aventuras de Don Quijote, hidalgo que pierde la razón tras leer múltiples libros de caballerías, y su escudero, Sancho Panza. La locura de Don Quijote se limita al mundo caballeresco pues fuera de él muestra una gran sensatez, tolerancia y generosidad: don Quijote cree en la justicia y el amor y desea defender esos principios. Sancho representa la tradición oral y es el símbolo de lo popular.
Algunos de los temas fundamentales de la novela son la crítica literaria y, sobre todo, la crítica social: a través de la galería de personajes que aparecen, obtenemos una visión de la compleja realidad política, social y económica de la época; todos los estamentos son satirizados excepto la Iglesia y la Monarquía, que representan los valores absolutos en los que cree Cervantes.
La paradoja barroca aparece en la locura y la cordura (Cervantes se sirve del recurso de la locura para enjuiciar atinadamente la realidad de su tiempo) y en lo real y lo ideal (cómo los sueños se van deshaciendo por la realidad de la vida y por el paso del tiempo).
El Quijote supone el nacimiento de la novela moderna por la profundidad de sus personajes y por la armonía entre ficción y realidad. Existen al menos tres narradores y el estilo se caracteriza por la llaneza, los diálogos (en los que cada personaje se expresa según su condición), la ironía y la combinación de rasgos de los distintos géneros narrativos de la época (caballeresco, pastoril, novelas cortas y picaresca, entre otros).
TEATRO
Los rasgos que definen la nueva manera de hacer teatro fueron expuestos en el Arte nuevo de hacer comedias de Lope de Vega:
  • Mezcla de lo trágico y lo cómico (importante el personaje de el gracioso).
  • Tres actos (con intriga hasta el final).
  • Unidad de acción y ruptura de las unidades de tiempo y de lugar.
  • Verso.
  • Lenguaje adecuado al estado de cada personaje.
  • Final feliz.
Los personajes reflejan las ideas de la sociedad del momento:
  • El rey, que premia o castiga; tiene un destello de divinidad.
  • El poderoso, culpable ante el rey, por lo que debe ser castigado.
  • El caballero, que debe salvaguardar el honor de la dama y vengarse si el honor ha sido manchado.
  • El galán y la dama, separados y acercados por los celos, el honor y el amor.
  • El gracioso, que sirve de puente entre el escenario y el público; es el contrapunto cómico del galán.
  • El villano, símbolo del pueblo que defiende sus derechos y su honra.
Los pilares básicos de su ideología (la de la época) son el amor como ocupación y justificación universal, el honor como razón de ser y la defensa de la monarquía y de la fe católica.
Todas las obras teatrales recibían el nombre de comedias, pero podemos distinguir entre piezas cómicas (amables, festivas y humorísticas, con enredos que resultaban en un final favorable a los protagonistas) y tragicomedias y dramas trágicos (que suelen tratar un conflicto de honor y la presión social o temas filosóficos).
La obra de Lope de Vega se divide en dramas (del poder injusto, como Fuenteovejuna, de honor o de amor y muerte) y comedias de amor (La dama boba).
Tirso de Molina, seguidor de la escuela de Lope, escribió El burlador de Sevilla, claro antecedente de Don Juan Tenorio.

Calderón de la Barca culmina el teatro del Barroco. Sus temas son más profundos y filosóficos, siempre marcados por el pesimismo y siempre incluye un contenido ideológico y doctrinal. Los personajes de sus obras, que siguen un orden lógico, se agrupan en torno a un protagonista que expresa su conflicto interior (dudas, sentimientos, angustias…) a través del monólogo. Calderón compuso comedias, autos sacramentales y dramas y, dentro de estos últimos, encontramos su obra más importante: el drama de libertad y destino La vida es sueño, obra de profundo contenido ideológico que responde a la idea del desengaño barroco (la inconsistencia de la vida, la transitoriedad de lo terreno, la fuerza de voluntad frente al destino…).

Renacimiento

EL RENACIMIENTO (SIGLO XVI)
El fin de la Reconquista, la expulsión de los judíos y el descubrimiento de América marcan el inicio de esta etapa en España. Además, teólogos europeos, como Erasmo y Lutero (reformistas), cuestionaron la tradición religiosa hasta el momento. Las repercusiones en la España católica (con los cristianos viejos y los nuevos o conversos) no se hicieron esperar: se creó la Inquisición para castigar tanto la impureza de sangre como la defensa de esas ideas reformistas. Carlos I comenzó su reinado con apertura hacia las ideas erasmistas (primer Renacimiento), pero durante el reinado de Felipe II (segundo Renacimiento) existió una clara conciencia de que España era la defensora de los valores católicos de la Contrarreforma.
En cuanto a la sociedad y el pensamiento, el Renacimiento se caracterizó por la vuelta a la antigua cultura grecolatina, el desarrollo del humanismo y el florecimiento de las traducciones y el prestigio de las lenguas vernáculas (la publicación de la Gramática de Nebrija supone la incorporación del español como lengua de cultura).
LÍRICA DEL PRIMER RENACIMIENTO
Se desarrolló durante el reinado de Carlos I en la primera mitad del siglo XVI. Fue un período caracterizado por la introducción de las formas literarias italianas y de las corrientes erasmistas. La obra de Garcilaso de la Vega representa los conceptos poéticos de esta época.
Garcilaso recuperó formas clásicas e introdujo nuevas formas métricas. Sus temas fundamentales son el amor (imposible, hacia una mujer bella física y espiritualmente), la naturaleza (que responde al tópico literario del locus amoenus: idealizada, refinada y armónica, que sirve de evasión de la vida cortesana) y la mitología (los mitos sirven de disfraz de los sentimientos del autor). Su estilo es sereno y sencillo y busca la musicalidad sin perder el tono melancólico. Destaca el uso de la metáfora.
Las églogas y los sonetos son sus obras más importantes.
LÍRICA DEL SEGUNDO RENACIMIENTO
Coincide con el reinado de Felipe II, durante la segunda mitad del siglo XVI. Las corrientes poéticas más cultivadas fueron:
  • La lírica horaciana: cultiva temas morales, la estrofa predilecta es la lira y el lenguaje es escueto. Su máximo representante es Fray Luis de León: su tema recurrente responde al tópico del beatus ille, que expresa la necesidad de volver a la vida del campo (la naturaleza como refugio del ajetreo urbano). También la búsqueda de la paz y el conocimiento como forma de acercamiento a Dios. La mayor parte de la poesía de Fray Luis está constituida por odas. Su obra más conocida es la Oda a la vida retirada.
  • La lírica religiosa: especialmente la ascética (que trata de perfeccionar a las personas mediante una vida de esfuerzo y sacrificio) y la mística (que aspira a la unión del alma con Dios, proceso que se desarrolla en tres etapas: la vía purgativa, en la que el alma se despoja de las ataduras terrenales; la iluminativa, que supone la paz que proporciona la presencia de Dios y la unitiva, en la que el alma se une con Dios). San Juan de la Cruz es su máximo representante: comunica su experiencia mística a base de símbolos y alegorías (a través del matrimonio simboliza la unión mística entre el alma y Dios). Sus tres composiciones más importantes están escritas en liras y se caracterizan por su sencillez y su ternura: Noche oscura del alma, Cántico espiritual y Llama de amor viva.
PROSA
Varias fueron las modalidades de novela que se disputaron el favor del público: los libros de caballerías (Amadís de Gaula), la novela pastoril, la bizantina y, especialmente importante, la picaresca (reacción a los personajes idealizados de las novelas pastoriles y de caballerías, refleja la vida de la época).
La picaresca se caracteriza por su protagonista, el pícaro, una persona de la clase baja cuyos padres carecen de honra o son seres marginados o criminales. Su único objetivo es ascender de clase social, para lo que recurre a la astucia, el engaño o la estafa. Narrada en forma autobiográfica y con estructura abierta, describe la realidad tal como es, de manera satírica, y todo el relato se encamina a justificar la situación de deshonor en que se encuentra el protagonista.

El Lazarillo de Tormes (1554) es la obra más importante de la picaresca española. Su autor, entre burlas y veras, pone al descubierto, por medio de una comicidad sarcástica, la realidad cruel de la vida española de mediados del siglo XVI. Los temas esenciales de la obra son el honor y la honra (que se critican por su superficialidad, pues se basan en la apariencia externa), el hambre y el anticlericalismo; los valores que funcionan son los más vulgarmente materiales. La galería de personajes es una síntesis del panorama social español, con Lázaro como nexo entre todos ellos (lo que da cohesión y verosimilitud al relato). El estilo se caracteriza por el equilibrio entre el habla coloquial y la norma culta, la importancia del refranero y la sencillez y agilidad expresivas.

Siglo XV

EL SIGLO XV (PRERRENACIMIENTO)

En el siglo XV comienza un cambio de pensamiento que rompe con la concepción medieval del mundo: la concepción teocéntrica de la vida es sustituida por un antropocentrismo que ensalza al individuo.
España vive una época de turbulencias políticas tras la subida al trono de los Reyes Católicos y el término de la Reconquista. En el pensamiento y la cultura, llegan de Italia ideas novedosas (que se difundieron rápidamente gracias a la imprenta): el redescubrimiento de la Antigüedad clásica y las ideas humanistas. La mayor parte de los humanistas españoles prefieren su lengua materna a la latina.
LÍRICA
La poesía cortesana o de cancionero, culta, es la corriente más característica del siglo XV. El marqués de Santillana y Juan de Mena son dos de sus máximos representantes. Se caracteriza por su gran variedad de estrofas y temas, por la artificiosidad de su lenguaje (latinizante) y por el uso del verso de arte de mayor castellano.
Jorge Manrique: dentro de su poesía moral se incluyen las cuarenta coplas formadas por dos sextillas de pie quebrado (que aportan un ritmo funerario) tituladas Coplas a la muerte de su padre. En ellas aparecen rasgos medievales junto a otros que ya anuncian el Renacimiento. En esta elegía recoge temas y tópicos clásicos y medievales que le sirven para meditar sobre el paso del tiempo (ubi sunt?, tempus fugit), la caducidad de los bienes del mundo (vanitas vanitatis), la inestabilidad de la fortuna, la fama o memoria ejemplar y el poder igualitario de la muerte.
Las trece primeras coplas aluden a la vida terrenal; hasta la XXIV, a la vida de la fama y, desde la XXV hasta la XL recogen la elegía por su padre y muestra la vida eterna, que prevalece sobre la terrenal.
La forma y el contenido se adecúan perfectamente gracias al ritmo fúnebre del pie quebrado, el tono sobrio y el lenguaje llano.
TEATRO
La Celestina cierra de manera brillante la literatura castellana medieval mostrando abiertamente el conflicto entre los viejos y los nuevos valores. Esta obra de Fernando de Rojas tuvo varias ediciones hasta que se fijó el texto definitivo en 1502. Pertenece a la llamada comedia humanística, que es una mezcla de teatro y de novela dialogada.
En cuanto al estilo, destaca la riqueza del lenguaje y la alternancia entre lo culto (los diálogos de Calisto y Melibea) y lo popular (los diálogos de Celestina, los criados y las pupilas). A través de diálogos, monólogos y apartes se muestra el carácter de cada personaje (todos ellos manifiestan gran profundidad psicológica).

Desde el punto de vista social, conviven dos mundos: los señores y los criados y, entre ellos, Celestina. El enfrentamiento de estos dos grupos y la supremacía del dinero, el interés y los placeres materiales frente a los valores espirituales son reflejo de una sociedad en crisis. Si tiene una finalidad moral o simplemente refleja una visión pesimista de la sociedad, no está claro: el amor es, en un primer momento, una parodia del amor cortés para dejar pronto paso al placer carnal; la muerte está ligada al amor y a la codicia, y la fugacidad de la vida ve la muerte como un final, alejándose de la idea medieval de la existencia de una vida más allá de la muerte.

Edad Media

LITERATURA MEDIEVAL
CUESTIONES GENERALES

La época que conocemos como Edad Media es un amplio período de mil años, desde la caída del Imperio romano (476) hasta el descubrimiento de América, durante los cuales asistimos, en la Península, a dos acontecimientos fundamentales: la gestación del castellano y de las demás lenguas romances peninsulares y el nacimiento de las literaturas hispánicas.
Se distinguen en la EM tres períodos fundamentales:
  • Alta EM (V-X): las obras se escriben aún en latín.
  • Plena EM (XI-XIII): nacimiento de las literaturas en lenguas romances; florece la épica y surge la poesía de amor cortés.
  • Baja EM (XIV y XV): Prerrenacimiento: aparecen nuevas formas, como la novela de caballerías o el teatro profano.
Mentalidad y sociedad
  • Profunda religiosidad (sociedad teocéntrica): la existencia se concibe como un tránsito hacia la vida eterna, por lo que la muerte tiene un sentido liberador.
  • La guerra, que lleva aparejada la figura del héroe, es otro elemento clave de esta ideología.
  • El sistema social es el feudalismo, basado en la dependencia de los vasallos hacia un señor.
  • Los reinos cristianos tenían una organización jerarquizada en tres elementos: nobleza, clero y pueblo llano.
  • La cultura se desarrolla en los monasterios y, posteriormente, en las universidades (literatura culta y escrita), y en las calles (oral y popular).
  • En la Baja EM surge una nueva clase social: la burguesía. Sus ideas dan mayor valor a lo terrenal, a los placeres y a las cuestiones prácticas. Las ciudades serán el centro de la cultura.
La EM en la P. Ibérica
  • Inestabilidad política: invasión árabe (711-1492) y Reconquista.
  • Las relaciones intensas entre cristianos y musulmanes (mozárabes y mudéjares), además de la convivencia con los judíos, dieron lugar a un mestizaje cultural.
La literatura medieval
  • Literatura popular: jarchas, cantares de gesta (XII y XIII) y romances (XV). Transmisión oral, carácter anónimo de muchos textos y afán de entretenimiento.
  • Literatura de carácter culto: afán didáctico (mester de clerecía, siglos XIII-XV), cuentos del infante don Juan Manuel (XIV) y los poetas mayores; Jorge Manrique, Juan de Mena y el marqués de Santillana.




POESÍA MEDIEVAL
Poesía de carácter popular
Lírica: jarchas (siglos X y XI, escritas en mozárabe, breves y de métrica irregular; de tema amoroso, están puestas en boca de una mujer que se lamenta por la ausencia de su amado, por lo que el vocabulario es de tipo afectivo y abundan las interrogativas y exclamativas), cantigas de amigo (siglos XII-XV, escritas en gallego-portugués, de tema amoroso, escritas por autores cultos que imitaban las jarchas, solo que más extensas, con mismo número de sílabas en todos los versos y las estrofas se relacionan mediante paralelismos) y villancicos (siglo XV, escritos en castellano, de arte menor, se componen de dos partes que se van alternando: el estribillo y el pie).
Narrativa (épica): cantares de gesta (a partir del siglo XII, giran en torno a la figura de un héroe y sus hazañas - a veces adornado con virtudes sobrehumanas, apartado injustamente de la sociedad, a la que regresará de manera triunfal - , con versos de entre catorce y dieciséis sílabas, divididos en dos hemistiquios separados por una pausa llamada cesura, con rima asonante y agrupados en series o tiradas; cantados por los juglares. Poema de mio Cid (siglo XIII): El protagonista se nos muestra no solo como un héroe sino como un ser humano dotado de fuerza y profundidad psicológicas, profundamente religioso; el contraste que se establece entre la mala fortuna y la bondad del héroe se resuelve al final gracias a la fe, al esfuerzo y a la insistencia en la virtud, pues el Cid consigue que la vida le entregue la honra que merece, es decir, se ensalzan valores como la lealtad, la honra y la fe. El texto se caracteriza por su verosimilitud e incluye pasajes de tono humorístico y el lenguaje emplea numerosas fórmulas fijas: apelaciones al oyente y epítetos épicos. Romances (mediados del siglo XV, surgen de las escenas de mayor fuerza dramática extraídas de los cantares de gesta, series indefinidas de versos octosílabos con rima asonante en los pares; temas históricos, fronterizos, novelescos y líricos – de tema amoroso; con frecuencia faltan datos, seguramente porque se trataba de escenas famosas en la época que no precisaban aclaraciones; el elemento afectivo adquiere gran importancia, predomina la acción y abundan la estructura dialogada, el comienzo in media res, los finales truncados, el uso de arcaísmos, las repeticiones, las interrogaciones y las exclamaciones). Se recopilan en el Romancero viejo (textos anónimos, procedentes de la tradición oral) y en el Romancero nuevo (escritos por autores conocidos, con intención artística).

Poesía de carácter culto
Lírica: de origen provenzal (XII y XIII), cultivada por poetas de origen noble, los trovadores, su tema principal era el amor cortés (idealización de la amada, a la que se rinde vasallaje; el desdén de la amada produce un dolor insufrible). En la Península se escribe principalmente en gallego-portugués.
Narrativa (mester de clerecía): siglos XIII-XV, cuaderna vía (cuatro versos monorrimos, de catorce sílabas cada uno, que riman en consonante), intención didáctica (temas religiosos) pero con afán de entretenimiento, para lo que se usan fórmulas de la juglaresca. La mayoría de las obras se basan en composiciones anteriores, preferentemente la Biblia o libros de autores latinos. A medida que el siglo XIV avanza, las composiciones mezclan temas profanos y son más frecuentes las irregularidades métricas. Gonzalo de Berceo (siglo XIII): primer escritor en castellano cuyo nombre conocemos, escribió literatura didáctica al servicio de la fe: vidas de santos y Milagros de Nuestra Señora (relatos en los que la Virgen aparece como intercesora entre los hombres y Dios, precedidos de una alegoría en la que un peregrino cansado del camino llega a un hermoso prado en el que puede descansar; proceden de fuentes latinas y se emplea el lenguaje cotidiano para acercarlos al pueblo). Arcipreste de Hita (siglo XIV): Libro de Buen Amor (aventuras amorosas relatadas en forma de falsa autobiografía, engarza poemas líricos de temática religiosa, fábulas, alegorías, apólogos, relatos satíricos, cuentos y leyendas, con abundante intención irónica. Aparente afán didáctico, pero se reconocen los placeres mundanos y a menudo la finalidad es humorística).





PROSA MEDIEVAL
Siglo XIII: Alfonso X el Sabio: rey de Castilla y León, extraordinario papel como defensor de las ciencias y de las artes, estableció el castellano como lengua oficial de su reino y consolidó la prosa medieval a través de su labor literaria: quería fijar una única lengua para las tres comunidades que habitaban en Castilla (cristianos, árabes y judíos) y hacer llegar la cultura a los que no sabían latín: para ello, coordinó y corrigió personalmente la labor de la Escuela de Traductores de Toledo y escribió las Crónicas (de historia de España y universal) y las Cantigas de Santa María.

Siglo XIV: don Juan Manuel: El conde Lucanor, muestra más relevante en castellano durante la EM: colección de cuentos o ejemplos que plantean problemas de naturaleza práctica y con gran preocupación por el lenguaje. Todos siguen el mismo esquema: el conde expone un problema a su servidor Patronio (viejo/joven) que, para resolver sus dudas le cuenta una historia que puede compararse con el asunto que preocupa al noble; después, don Juan Manuel interviene y manda escribir el cuento y añadir una moraleja. Los relatos proceden tanto de la tradición escrita como de la tradición oral y tienen una finalidad didáctica: en la vida hay que actuar con rectitud, prudencia y sentido práctico. Los temas están relacionados con el poder: el papel del hombre en la sociedad determina la manera en la que debe obtener su salvación.

ORÍGENES DEL TEATRO
Teatro religioso: la liturgia fue el motor de la actividad dramática durante la EM. El Auto de los Reyes Magos, del siglo XII, primera obra que se conserva en castellano, es una adaptación de un texto francés. La última escena constituye una novedad en la tradición literaria medieval al introducir a dos personajes discutiendo sobre su creencia.


Teatro profano: la inclusión de elementos profanos y jocosos hace que se abandone el entorno de la iglesia como lugar de representación, en favor de las plazas. Espectáculos típicamente juglarescos, con predominio de lo inmoral y lo grotesco, eran obras breves y repetitivas, cómicas y con intercalación de música y explotación de la mímica.

lunes, 11 de mayo de 2015

Aristóteles

NATURALEZA Y ÉTICA EN ARISTÓTELES



LA CONCEPCIÓN DE LA NATURALEZA EN ARISTÓTELES

Aristóteles llama “naturaleza” al principio que se encuentra en el interior de los seres naturales, en su esencia, y que les lleva al movimiento o al reposo, y distingue el movimiento natural, el que tiene una sustancia por sus propiedades naturales, el movimiento artificial, consecuencia del aprendizaje o de un agente externo, y el contrario a la naturaleza o violento, cuando es contrario a lo que determina su esencia. Establece también dos formas de ser: la más importante, el ser en acto, la realidad del ser, y el ser en potencia o aquello que aún no es pero a lo que apunta o tiende. La potencia puede ser activa o poder para ejercer una transformación sobre algo, (las potencias activas del alma o facultades, p. ej.) o pasiva o capacidad para llegar a ser otra cosa. En cuanto a los tipos de cambio o movimiento tenemos el sustancial, cuando desaparece una sustancia y da lugar a otra, y el accidental (según la cualidad, la cantidad y el lugar) cuando una sustancia se modifica en alguno de sus atributos pero permanece siendo la misma. Todas las cosas perceptibles o sensibles tienen la estructura acto y potencia y, dado que el movimiento es el paso de la potencia al acto, a todas ellas les corresponde el movimiento. La substancia es lo que permanece en el cambio accidental, el ser independiente, lo que tiene su ser no en otro sino en sí y es sujeto de propiedades o atributos. Distingue, además, entre sustancias primeras, los sujetos individuales y con existencia independiente, y las substancias segundas, los géneros y las especies.
Causa es todo aquello de lo que depende la existencia de un ente o de un proceso, y puede ser material (de lo que esta hecho), formal (lo que es), eficiente (aquello que lo ha producido) o final (para lo que existe). Todos los seres sensibles se componen de materia y forma (teoría hilemórfica). La materia es la realidad de la que está hecha una cosa., y la forma sus rasgos característicos; Aristóteles distingue la forma substancial de una cosa o esencia, y las formas accidentales o propiedades de las puede prescindir sin sufrir una modificación completa. En los seres vivos la forma substancial es el alma (y el cuerpo la materia). El fin o causa final es la finalidad o motivo de una acción, aquello en virtud de lo cual se hace algo. Aristóteles defiende una concepción teleológica de la realidad: las cosas del mundo, artificiales y naturales, y sus cambios, tienen una finalidad (en las naturales, determinada por su forma o esencia). Todas las cosas temporales y materiales (toda la Naturaleza) tienen la estructura acto-potencia, por lo que están abocadas al cambio y a la muerte; pero la Naturaleza no se puede explicar a partir de ella misma sino de algo que está por encima, de Dios, que para Aristóteles es un ser sin composición alguna, ni física ni metafísica, es acto puro y pura forma, y eterno e inmutable. Dios es también el Primer Motor, y, como tal, transmite el movimiento a todas las cosas naturales y no es movido por nada.



LA ANTROPOLOGÍA ARISTOTÉLICA (EL PROBLEMA DEL HOMBRE)

Aristóteles defiende un dualismo antropológico moderado: el hombre consta de cuerpo y alma, siendo el alma lo que nos caracteriza y distingue del resto de seres naturales; pero el alma no es un principio opuesto ni hostil al cuerpo. El alma es el principio de vida, aquello que se encuentra en los seres vivos gracias a lo cual dichos seres son capaces de realizar actividades vitales, diferenciándose así de los seres puramente inertes. Puesto que el alma es principio de vida y existen distintos niveles de vitalidad, habrá también distintas almas o funciones del alma: la vegetativa, presente en las plantas, los animales y los hombres, permite las actividades vitales más básicas como la reproducción, el crecimiento y la nutrición; la sensitiva se encuentra en los animales y los hombres, permite el conocimiento inferior o sensible (la percepción), el apetito inferior (los deseos y apetitos que tienen que ver con el cuerpo) y el movimiento local; el alma intelectiva es la parte más elevada del alma humana, no se encuentra ni en los vegetales ni en los animales y gracias a ella el hombre posee las actividades vitales de la voluntad o apetito superior y del intelecto o entendimiento. Una parte del intelecto es el “entendimiento agente”, por el que pensamos, captamos lo universal y alcanzamos la ciencia; de esta parte dirá también que es radicalmente distinta a las otras pues es incorpórea y por ello "separable" (es decir inmortal y eterna).



LA ÉTICA ARISTOTÉLICA (EL PROBLEMA DE LA MORAL)

La ética aristotélica es principalmente una teoría de la virtud. La virtud es una "excelencia añadida a algo como perfección": cuando una entidad realiza su fin o función propia, y de un modo perfecto, entonces de dicha entidad decimos que es virtuosa o buena. Los hábitos pueden ser malos (vicios), si nos alejan del cumplimiento de nuestra naturaleza, y hábitos buenos o virtudes, si con ellos cumplimos bien aquello a lo que apunta, su propósito. Aristóteles divide la parte racional del alma en intelecto y voluntad, por lo que podremos dividir también las virtudes del alma en dos especies: las que perfeccionan el intelecto y las que perfeccionan la voluntad.
Aristóteles llama virtudes intelectuales o dianoéticas a la perfección de la parte intelectual del alma, virtudes que se adquieren mediante la instrucción, y son: respecto del conocimiento teórico, la ciencia o aptitud para la demostración, la inteligencia o habilidad para captar intuitivamente la verdad de los principios de las ciencias, y la sabiduría o capacidad para alcanzar los últimos fundamentos de la verdad, las cosas superiores y Dios. Respecto del conocimiento práctico, el arte o técnica o habilidad para la creación y modificación de las cosas, y la prudencia o saber distinguir los medios para la realización de la felicidad y de la vida virtuosa. Las virtudes morales son las perfecciones de la voluntad y del carácter. La virtud moral se puede aprender, es un hábito, una disposición consecuencia del ejercicio o repetición y por tanto de la elección y la libertad; además, la virtud moral se realiza a partir de lo que la razón enseña como bueno. La virtud consiste en saber dar con el término medio entre dos extremos, que por ser tales son vicios; distingue Aristóteles entre el “término medio en relación a la cosa” o puramente matemático, que dista lo mismo de los extremos, y es una sola e idéntica cosa para todos, y el término medio respecto a nosotros, que es el adecuado para establecer lo que es mucho o poco en asuntos relativos al bien humano; en este caso es preciso atender a las circunstancias, al sujeto que realiza la acción, sus necesidades y posibilidades; este término medio se predica de las pasiones, los sentimientos y las acciones pues en todos ellos caben el más y el menos, y ninguno de los dos está bien. El término medio es lo que no sobra ni falta y no es único ni igual para todos.
Aristóteles defiende el “eudemonismo” pues identifica la felicidad (eudaimonía) con el Sumo Bien. Todos los seres tienen fines, definidos a partir de lo que son en acto, de su esencia, y a cuya realización aspiran. Aristóteles defiende la existencia de un fin final o perfecto (el querido por sí mismo) cuya realización es el principal afán humano, al que llama felicidad. La que corresponde al hombre sobreviene cuando realiza la actividad que le es más propia, que será la actividad del alma más que la del cuerpo; y de las actividades del alma con aquella ligada a la parte más típicamente humana, el alma intelectiva o racional. Como en el alma intelectiva encontramos el entendimiento o intelecto y la voluntad, y llamamos virtud a la perfección de una disposición natural, la felicidad más humana es la que corresponde a la vida teorética o de conocimiento (por ello el hombre más feliz es el filósofo, y lo es cuando conoce la realidad más perfecta, Dios), y a la vida virtuosa. Finalmente, Aristóteles también acepta que para ser feliz es necesaria una cantidad moderada de bienes exteriores y afectos humanos.



LA POLÍTICA ARISTOTÉLICA (EL PROBLEMA DE LA SOCIEDAD)

Los fines últimos del hombre (el bien y la felicidad) únicamente se alcanzan de modo adecuado en sociedad. La disposición humana a vivir en sociedad es una consecuencia de su propia esencia, pues el hombre es un ser social por naturaleza: los hombres necesitamos de la sociedad para realizar las actividades que nos son propias y que constituyen nuestros fines y perfección. La ciudad (polis) o comunidad es un fin natural del ser humano: puesto que la naturaleza no hace nada en vano, y a los seres humanos nos ha dado el lenguaje, éste ha de tener un fin: su fin es posibilitar la comunicación, facilitarnos la convivencia al permitirnos expresar lo justo y lo injusto, el bien y el mal, y el ámbito en el que es posible desarrollar estas cosas es la ciudad. Además, la ciudad (o Estado) es anterior por naturaleza al individuo, como el todo es anterior a la parte, o el cuerpo a la mano: el individuo no se basta a sí mismo y puede desarrollarse sólo en el ámbito de la sociedad, la polis, como la mano puede ser tal sólo cuando está en un cuerpo. Para Aristóteles la ciudadanía, el derecho a participar en el gobierno de la ciudad, está ligado a la posibilidad del ejercicio de la razón. Por naturaleza tienen derecho a gobernarse a sí mismos los seres racionales; este es el caso de los varones libres, pero no de la mujer, que no posee de verdad la razón, ni tampoco de aquellos hombres que por naturaleza son esclavos. Es también la naturaleza la que establece las distintas formas de convivencia: la familia, primera comunidad natural, tiene como propósito la procreación y procurar los bienes básicos de subsistencia; pero dado que la familia no es totalmente autosuficiente, necesita de la asociación con otras, lo que dará lugar al municipio o aldea; y para la vida más elevada, la forma social natural superior, al Estado. El Estado, sus leyes e instituciones, permite la vida humana plena, por lo que tiene primacía sobre el individuo y la familia. El Estado se puede organizar de formas diferentes y tener distintas "constituciones": el gobierno puede estar en manos de un solo hombre, de unos pocos o de la mayor parte de los hombres; las constituciones legítimas, pues buscan el bien común, son la monarquía, la aristocracia y la república (politeia), o gobierno de la mayoría dotada de recursos económicos, la clase media, y las ilegítimas sus degeneraciones: tiranía, oligarquía y democracia (entendida como demagogia).