miércoles, 20 de mayo de 2015

Presentaciones en clase

TRABAJO PREVIO A NUESTRA EXPOSICIÓN

Prepara el tema en casa con días de antelación. Posiblemente tengas que acudir a una biblioteca para buscar información. También puedes hacer uso de buscadores en Internet ¡Ten cuidado y comprueba que las páginas de las que obtienes información son fiables! De lo contrario podrías exponer basándote en datos erróneos y tu trabajo no habrá servido para nada.

Una vez recabada toda la información necesaria deberás comprenderla, estructurarla y saber exactamente cuál es tu objetivo. ¿Qué quiero contar? ¿Cómo puedo hacerlo de una manera sencilla? ¿Cuánto tiempo voy a emplear? ¿De qué manera intentaré captar la atención de mis compañeros sin aburrirles? ¿Cómo conseguiré que las personas que me escuchen aprendan lo que he sido capaz de aprender yo? ¿De qué medios dispongo en clase (ordenador, radio...)? Estas y muchas otras cuestiones son de vital importancia para que la exposición sea un éxito y podamos superar nuestro objetivo inicial. Intenta ser original y dinámico para no ver ningún bostezo ¡contagia entusiasmo y nadie dejará de prestarte atención!

Elabora un guión que te sirva de apoyo para tu exposición. En el mismo deberá aparecer una estructura ordenada sobre todo lo que vas a hablar. También te servirá para anotar algún dato que te cueste recordar, señalar alguna anécdota interesante para relatar al final de la exposición por si te sobra tiempo o, simplemente, para asegurarte de que no te dejas nada en el tintero.

¡Ya estás preparado! No tengas ningún temor. Nadie mejor que tú ha preparado el trabajo y conoce perfectamente el tema que debe defender. Al final de la exposición comprobarás que es muy gratificante que tus compañeros se interesen por lo que dices y, sobre todo, que seas capaz de enseñarles algo nuevo que no sabían. Si te sientes nervioso/a intenta disimular ese estado. Según vayan pasando los minutos te irás relajando. Aún así, te recomiendo que antes de exponer realices sencillos ejercicios de relajación e, incluso, de dicción.

¡LLEGÓ LA HORA DE EXPONER!

LAS DIEZ CLAVES PARA QUE TU EXPOSICIÓN SEA UN ÉXITO.

·         Llega antes que el resto para preparar el material que necesitas (el ordenador para una presentación de powerpoint, una radio para poner música, etc). Si pretendes hacer todo esto cuando el público esté preparado para escucharte perderás su atención. Además, evitarás sorpresas de última hora.

·         Una vez que tengas todo listo, comienza por presentarte y decirles a tus compañeros sobre qué les vas a hablar. Recuerda que no siempre las personas a las que nos dirigimos nos conocen. Hacer esta breve presentación te ayudará a calmar los nervios iniciales.

·         Intenta ser original y añade tu toque personal para que todos se muestren interesados en lo que les vas a contar. No empieces a leer hojas y hojas porque se empezarán a escuchar bostezos en la clase. Retomando el caso de La Gioconda, podemos empezar la presentación con una diapositiva de la copia del Museo del Prado. Muchos pensarán que es la original y no es así. A partir de ahí, puedes pasar a mostrar la imagen del cuadro original y empezar la exposición.

·         Mira a tus compañeros como cuando les cuentas tus batallitas del fin de semana. No pasa nada porque lo hagas y no debes sentir ningún tipo de vergüenza. Ahora eres tú el centro de atención y es importante lo que les tienes que decir. De este modo, ellos sentirán que hay comunicación entre vosotros y estarán más pendientes. Piensa cuando los profesores te miran en clase para saber si sigues una explicación o estás en Marte. Es el ejemplo más claro de que debes establecer un contacto visual para que no desvíen su atención.

·         No hables deprisa hazlo pausadamente pero tampoco tanto como para que duermas a los oyentes.

·         No metas las manos en los bolsillos. No te quedes rígido como si te hubieran pegado al suelo y no pudieras despegarte hasta que termines de hablar. Si te sientes más seguro con algún objeto en la mano usa como “quitamiedos” el papel del guión o un bolígrafo.

·         No te pegues a la pared como si esta estuviera a punto de desplomarse sobre todos vosotros y tú intentases sujetarla con tu espalda para evitarlo. Colócate en una posición visible para todos intentando que tu cuerpo siempre esté situado de frente a quienes hablas para que puedan escucharte correctamente.

·         Utiliza palabras sencillas que comprendas. Si es inevitable emplear algún término que desconozcas, busca su significado para que puedas explicárselo a quienes te escuchan. Tampoco empieces a dar muchas cifras si no son importantes para lo que estás tratando de exponer, solo las estrictamente necesarias si no tuvieras más remedio que incluirlas. Un modo más sencillo y visual de exponer datos numéricos es mediante una gráfica.

·         No eternices la exposición. Debes ser breve. Como máximo 20 minutos, si no te indican otro tiempo.


·         Al finalizar, debes dar las gracias a tus oyentes por la atención mostrada. En ocasiones, habrá un tiempo añadido para posibles cuestiones que suscite el tema. Podrán preguntarte sobre sus dudas o intercambiar opiniones.

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